
Singular y múltiple, Leïla visita sus paisajes interiores y exhuma los espíritus. Sola con su falda de ninfa y su corona enflorecida, criatura antigua y alegre, payaso-niña y mujer lírica, junta todos sus mundos invocando a Bach en el cuello de un botellín, vibrando en el piano toy de sus recuerdos enterrados, pasando del francés al inglés y al español o a alguna de esas lenguas sinsentido de las que solo ella tiene el uso, explotando en volutas de inimaginables timbres imaginarios y puntuándolo todo con confesiones cómicas pilladas al vuelo. Leïla se zambulle en sus emociones con una espontaneidad inigualable. Con ella van de la mano, como si hubieran sido contradictorias hasta entonces, la mayor compunción y la más jovial burla.
Voz, actuación: Leïla Martial
Técnica de sonido: Alexandre Verbièse
Diseño y técnico de luces: Adrián Noguera Incardona